La Corte comienza su año, pero vuelve a trasladar la presión a Comodoro Py

En el máximo tribunal esperan que, como en 2017, las principales novedades judiciales sucedan en Retiro. La gran incógnita es saber si el jefe del cuerpo buscará otro mandato

Cuatro mil cincuenta y cuatro días después de aquel 1 de enero de 2007 en que asumió la presidencia de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti inaugurará hoy su duodécimo año como jefe del máximo tribunal del país, en el primer acuerdo del año. Luego de tres períodos consecutivos, el rafaelino cerrará su mandato el 31 de diciembre. La incógnita pasa por saber si seguirá en el cargo otros cuatro años más, o si de la votación que realizan los propios ministros puede surgir un sucesor para el ciclo 2019-2023.

Desde 2015, con el cambio de Gobierno, la Corte bajó drásticamente su perfil, al menos desde lo comunicacional. incluso en sus fallos más resonantes, sobresaliendo el que frenó el aumento de tarifas de mediados de 2016. En el cuarto piso de Tribunales son muchos los que todavía recuerdan los años turbulentos del segundo mandato de Cristina Fernández.

“Durante el kirchnerismo había que cuidarse y salir a responder porque se planteaba a la Justicia como la enemiga del poder”, deslizan fuentes judiciales. No es casual que de 2012 a 2015 fueran una constante, cada martes al mediodía, las charlas entre jueces y periodistas en las que se explicaban los pormenores de los fallos. El intento de la reforma del Consejo de la Magistratura en 2013 y el debate acerca de la constitucionalidad de la Ley de Medios fueron algunos de los temas espinosos en los que la Corte, con otra conformación, tuvo que resolver.

Ahora el perfil de los supremos es más bajo. Sienten -explican en la Corte- que la mirada de la política actualmente se concentra en Comodoro Py, y no en Talcahuano. Pasó así en 2017, con las detenciones masivas de ex funcionarios K, y volverá a suceder, creen, en 2018, con la ola de juicios orales y públicos que ya comenzaron y que se extenderán durante todo el año.

En ese contexto, la Corte prevé otro año fuera de foco, quizás con los avances que se puedan dar en instancias inferiores en torno a la constitucionalidad, o no, de la ley previsional que el Congreso sancionó en diciembre, en medio de un clima de fuerte conflicto social.

Justamente ese segundo plano potencia el juego interno de la Corte. Desde la última vez que Lorenzetti fue confirmado como presidente, en abril de 2015 y con Elena Highton de Nolasco como ladera, ingresaron dos ministros a la Corte (Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti) y se jubilaron otros dos (Eugenio Zaffaroni y Carlos Fayt). El “quinto elemento” es Juan Carlos Maqueda, que apoyó cada reelección de Lorenzetti en estos años y se alineó al titular de la Corte en un fallo que marcó bien claras dos posiciones entre la “vieja” y la “nueva Corte: el que aprobó la aplicación del “2×1” contra represores. Rosatti, Rosenkrantz y Highton lo respaldaron. Lorenzetti y Maqueda votaron en contra.

Si bien bajó los decibeles, Elisa Carrió sigue siendo un dolor de cabeza para Lorenzetti. La diputada nacional, aliada del Gobierno, acusó inisistemente por corrupción al titular de la Corte. El presidente Mauricio Macri nunca le dio crédito y mantuvo una relación de cordialidad con el juez del máximo tribunal.